Si jamás nos elaboramos un
Plan de vida: a corto, mediano y largo plazo; con objetivos concretos y
realizables. Definiendo que es lo más importante que queremos lograr en la
vida, tomando conciencia de lo que esperamos de nosotros mismos, poniendo en
acción nuestros proyectos y si tomamos el camino incorrecto para llegar a la
meta, tener la mente abierta para aceptar y enmendar nuestros errores.
Entonces eso significa que hemos vivido a la
“deriva”, como un “velero sin timón”, navegando en dirección al viento para que
éste facilite nuestra travesía por la vida, sin que nos demande esfuerzo
alguno.
¿Es que esperamos ver para creer... Como pierde su fuerza el “viento” que empujaba nuestro velero?.